Capítulo 1
El día más feliz de mi vida fue cuando nació mi hijo.
Eddie, en recuerdo de mi padre, era un niño muy sociable y tenía muchos amigos por el barrio. Le encantaba contar las aventuras de su abuelo, que quieras o no se han convertido en leyenda. Eddie era dicharachero y divertido, pero, claro, qué voy a decir yo de él, si es mi hijo...
- Pápa, ¿A qué es verdad que el abuelo se adentró por un bosque encantado que tenía miles de arañas y salió ileso de allí encontrando un pueblecito llamado Espectro, donde había muchas casas, todas iguales, y bailaban y ...?
- Si, si, ya te lo he contado muchas veces - A veces no era capaz de parar de hablar.
- Veis- le decía a sus amigos- veis cómo mi abuelo era la persona más valiente del mundo.
Josephine sonreía al ver la escena mientras miraba por la ventana que daba al jardín y acariciaba su incipiente barriga.
Ya nos encontrábamos cenando cuando sonó el teléfono, Eddie se levantó corriendo:
- ¡Abuela! ¿Cuándo vienes a vernos? eh ¿Cuándo, cuándo?- el niño se quedó callado y prontó respondió- Sí, sí ahora mismo te lo paso.
Eddie me mostró el teléfono- Es para ti-. Estaba serio, la abuela debe tener un mal día.
Al colgar, Josephine mi miró y le conté todo lo que me había dicho mi madre. Habían pasado ya 5 años desde la muerte de mi padre y ella se encontraba sola y algo decaída, me preguntó que qué nos parecía ir a pasar unos días allí con ella y hacer una cena con algunos amigos. Josephine sonrío con aprobación, es un ángel, pensé.
Había encontrado a mi madre muy triste por teléfono. Nunca había llegado a superar la muerte de mi padre. Pero nunca quería llorar, ni hablar sobre eso. Sabía que si su nieto iba a pasar unos días allí se pondría más contenta, y a mí me apetecía mucho verla.
