Josephine estaba con mi madre en el jardín tomando un café cuando alguien llemó a la puerta delantera de la casa. Yo me había ido con Eddie al centro a comprar algo de comer para la cena y un par de utensilios para enseñarle a pescar. Volvieron a llamar repetidas veces porque ellas no escucheban el timbre. Cuando por fin lo ayen, mi madre se levanta a abrir, haciéndole un gesto a Josephine de que ella debe descansar por el embarazo. Cuando abre la puerta se encuentra a dos viejos conocidos de la familia Amos, el presentador del circo y el gigante Karl. Sandra se quedó sin habla y sólo fue capaz de decir que pasaran, Josephine que se había acercado hasta la purta del jardín, contempló todo asombrada.
El viaje hacia Asthon se nos hizo un poco largo, llovía y no hacía muy buen tiempo para coger el coche. Paramos un par de veces por el camino a comer algo y a que Josephine fuera al baño, era como un reloj cada hora el embarazo le daba la lata. A Eddie le encantaba viajar e ir a casa de su abuela. Creía por todas aquellas historias que el pueblo estaba encantado y que alguna vez le pasarían cosas extrañas y "super guays", cómo él decía.
Nada más llegar a la casa, mi madre nos estaba esperando en el porche, se levantó y hasta parecía tener lágrimas en los ojos. Me dió un abrazo fuerte, un gran beso a Josephine y ya cogió al pequeño Eddie para enseñarle todos los regalos y caramelos que le había comprado ayer al saber que ibamos. Yo y Josephine nos quedamos en el salón, tomándo el té que nos había preparado mi madrepara cuándo llegáramos y de repente llega Eddie corriendo para enseñarnos uno de los regalos que le había dado la abuela:
- Pápa, Máma mira, es la caña de pescar con la que el abuelo cogió a aquel pez gigante. La abuela me la regaló y me dijo que podría pescar a un pez tan tan grande cómo aquel.
El día más feliz de mi vida fue cuando nació mi hijo.
Eddie, en recuerdo de mi padre, era un niño muy sociable y tenía muchos amigos por el barrio. Le encantaba contar las aventuras de su abuelo, que quieras o no se han convertido en leyenda. Eddie era dicharachero y divertido, pero, claro, qué voy a decir yo de él, si es mi hijo...
- Pápa, ¿A qué es verdad que el abuelo se adentró por un bosque encantado que tenía miles de arañas y salió ileso de allí encontrando un pueblecito llamado Espectro, donde había muchas casas, todas iguales, y bailaban y ...?
- Si, si, ya te lo he contado muchas veces - A veces no era capaz de parar de hablar.
- Veis- le decía a sus amigos- veis cómo mi abuelo era la persona más valiente del mundo.
Josephine sonreía al ver la escena mientras miraba por la ventana que daba al jardín y acariciaba su incipiente barriga.
Ya nos encontrábamos cenando cuando sonó el teléfono, Eddie se levantó corriendo:
- ¡Abuela! ¿Cuándo vienes a vernos? eh ¿Cuándo, cuándo?- el niño se quedó callado y prontó respondió- Sí, sí ahora mismo te lo paso.
Eddie me mostró el teléfono- Es para ti-. Estaba serio, la abuela debe tener un mal día.
Al colgar, Josephine mi miró y le conté todo lo que me había dicho mi madre. Habían pasado ya 5 años desde la muerte de mi padre y ella se encontraba sola y algo decaída, me preguntó que qué nos parecía ir a pasar unos días allí con ella y hacer una cena con algunos amigos. Josephine sonrío con aprobación, es un ángel, pensé.
Había encontrado a mi madre muy triste por teléfono. Nunca había llegado a superar la muerte de mi padre. Pero nunca quería llorar, ni hablar sobre eso. Sabía que si su nieto iba a pasar unos días allí se pondría más contenta, y a mí me apetecía mucho verla.
Mi padre me había contado miles de cuentos, cuentos que de pequeño me hacían soñar e imaginarme historias fantásticas, y ahora en su despedida me encuentro con todos aquellos personajes de los que él me había hablado.
Aunque no todos eran exactamente como me los había descrito, las siamesas no eran siamesas, me dí cuenta de que mi padre había vivido muchas de aquellas aventuras, que yo a mi edad me había negado a seguir creyendo. Me dió mucha pena pensar en aquel momento que él se fue de aqui intentando contarme la verdad, sin que yo creyese ni una palabra de lo que me decía. Josephine, mi mujer, estaba a mi lado, asombrada también por todo lo que estábamos viviendo, se acercó a mi y al oído me dijo:
- Todo esto es increíble.
Cuando iba a contestarle, noté que una mano llamaba a mi espalda, cuando me giré pude ver al presentador del circo, del que me había hablado mi padre:
- Señor Bloom, no se imagina cuánto siento lo de su padre, era un gran amigo nuestro.- su rostro mostraba una tristeza sincera- Me gustaría poder ayudarle en todo lo que necesite.
- Muchas gracias Amos, mi padre me habló mucho sobre usted.
Josephine le dirigió una sonrisa de agradecimiento y Amos se giró para seguir hablando con más de aquellos personajes.
Pude ver a mi madre, sonriente hablando con unas personas, me ecerqué a ella y le pasé la mano por detrás de la cintura, al escuchar la conversación me dí cuenta de que una de las personas que estaba allí era aquel poeta del llamativo pueblo del que me había hablado mi padre y sonreí una vez más al escuchar cómo contaba algunas de las batallitas que yo ya conocía.
Está película se ha convertido en mi favorita. Tanta fantasía, tanta magia...
Ya hablo de ella en mi otro blog.
En este blog, lo que quiero hacer, es contar lo que le ocurre después al hijo del protagonista, quiero contar la 2º parte de Big Fish, siempre con vuestra ayuda, claro! Quiero hacer esto, porque me gustaría sentirme un poco Tim Burton , que mi sueño es poder algún día llegar a ser como él.
Un saludo!
